lunes, 29 de julio de 2013

Un Rapto Consentido


No supe que responder. Solamente pude mirarle a los ojos. Tan solo, quería que me siguieses hasta aquí, solté por mi maldita y traicionera boca. ¡Mierda porque he dicho eso!, me dije a mi mismo en mi interior, maldito subconsciente.Ethan sonrió y miro hacia un lado, dando a conocer su perfil más perfecto de dios sabelotodo.

-Lo has conseguido pequeño Ganimedes, aquí me tienes el dios sabelotodo es todo tuyo. ¿A dónde ibas? Me sonroje.

-Voy al Prado.

-Vamos al coche que te acerco.

-No, no hace falta, de verdad, me voy en metro. Me gire rumbo a los torniquetes para ir hacia el andén.

-Eso, ni pensarlo.

Me cogió de la mano y tiro de mí.  Me sonroje. Empezamos a andar. Iba de la mano de un desconocido, paranoico y loco. Pero tampoco me negué, ni puse resistencia alguna, simplemente me deje llevar. Salimos de la boca de metro de Ciudad Universitaria. Había muchísimos coches detrás de un Audi de color blanco. Todos pitaban. Mire a Ethan. ¿Qué pasa nunca han hecho alguna locura por ti pequeño Ganimedes?, me susurro al oído, tras ver aquella procesión de coches. No conteste. Corre, monta antes de que venga la policía y me detenga por robar uno de los mortales más hermosos del universo. No lo dude, ni un mísero instante, abrí la puerta, me senté. Ethan metió la marcha y salimos pitando, sentido Moncloa.
Mi respiración, era agitada, mi corazón latía más fuerte que nunca. Era una sensación súper extraña. Nunca había sentido esta sensación nunca, en mi vida. Era muy excitante. No había reparado ni fijado en lo que me rodeaba. Estaba en un fabuloso Audi blanco tapizado por dentro. Un deportivo total. Mi cara debería ser un poema. Ethan tenía las gafas de sol puestas.

-¿Te gusta mi pequeño Pegaso?

-Es precioso, la verdad, costara un pastón.

-Me lo puedo permitir pequeño Ganimedes.

-¿Y cómo que estas por ciudad universitaria a estas horas?¿Que me estas espiando?. Me miro y sonrió.

-Más quisiese eso pequeño mortal. Estudio un Master en la facultad de Geografía y historia, un master sobre Museos y patrimonio histórico de España. ¿Y tú que haces mortal?

-No me digas que estas en el edificio de las cerillas, el B.

-Sí. ¿lo conoces?

-Es mi facultad, estudio Historia del  Arte.


-El destino ha querido que nos volviésemos a encontrar pequeño Ganimedes. ¿Tienes prisa?

-La verdad que no, iba al prado, a continuar con el trabajo de la Mitología en el Arte, que lo tengo que entregar a finales de este cuatrimestre.

-Entonces tienes tiempo para que te rapte ¿no?

No conteste. Me calle. Y cerré los ojos. Tomamos dirección Madrid Centro. Pasamos por atocha. Subimos por la calle del prado, yo pensaba que iba a parar, pero no lo hizo.

-¿A dónde me llevas?

-¡Sorpresa!, te estoy raptando.

Me reí, no pude evitarlo, me daba morbo que me raptase un dios al fin y al cabo. Estaba atardeciendo. Subimos hasta Cibeles, giro y entramos en la Gran Vía. La atravesamos, llegamos a plaza España y aparco en una de las callejuelas casi bajando a príncipe pio. Nos bajamos del coche. Me cogió de la mano. Y nos dirigimos hacia lo alto de una colina. Subimos unas escaleras, nunca había estado en aquel sitio. Subíamos y estábamos en un parque donde en un lado había un estanque y una obra magnifica dentro de el. Los restos de un Templo.

-Bienvenido al templo de tus sueños. El templo de Debob. 

miércoles, 3 de julio de 2013

El Metro de Madrid

¡Mierda!,¡mierda!. Llego tarde. Como cada día las sabanas se me pegan, encima a primera hora clase de estética en el Arte. Salí corriendo, como siempre llegue tarde y tuve que coger el siguiente tren, el que tengo que coger para llegar bien de tiempo, nunca lo cojo. Al fin y al cabo llegue a la facultad, con la lengua fuera, pero llegue tan sólo cinco minutos tarde. Menos mal que el profesor no había llegado aún, sino no me deja entrar en clase, esto de Bolonia es como si fuésemos niños de colegio controlando todo lo que hacemos, cuando entramos, cuando salimos… ¿no se supone que somos adultos?. Llego el profesor, tarde, pero llego nos dio el coñazo de una hora y tres cuartos sobre la relación entre la filosofía y el Arte. No sé cómo me las apañe pero, por primera vez en todo el cuatrimestre, no me quede dormido. Finalizó la clase, y salí pitando al edificio viejo. Tocaba la asignatura que me gustaba “Mitología en el Arte”. Me senté en primera fila, no como en estética en el Arte, que me siento atrás del todo. Llego Dra. Sofía. La doctora que nos impartía “Mitología en el Arte”. Empezó la clase. La Dra. Sofía, como siempre encendía su portátil y lo conectaba al cañón que este apuntaba a una pantalla muy grande blanco, donde visualizábamos todas las obras artísticas de distintos autores, a los que criticábamos y aprendíamos todas sus técnicas y sus historias que nos quieren contar. La doctora empezó a hablarnos de la cuna del barroco donde en algunos autores, como Pablo Rubens, tuvo un retorno a pintar cuadros de temática mitológica. Yo empecé a tomar apuntes como un descosido. Cuál fue mi sorpresa que tras levantar la cabeza y mirar a aquella pantalla visualicé una obra, que me sonaba, y mucho.
-¿Alguien me podría decir de quien es este cuadro?-nadie contestaba, mire hacia los lados y contesté.
- El rapto de Ganímedes de Pablo Rubens, nos relata una historia de amor entre un dios y un joven varón, es decir, una historia de amor entre dos hombre.
-Bien dicho señor…
-Ethan
-Exactamente podemos ver en este cuadro del siglo pintado entre 1636-1637 pintado sobre lienzo a Oleo perteneciente a la Escuela Flamenca…
Nos contó también el mito, pero no de la misma forma que me lo había contado Dan. Dan, otra vez de nuevo en mi cabeza… debo olvidarlo. Tras ver varios cuadros mitológicos de Pablo Rubens, finalizo la clase. Era la hora de comer, pero no tenía hambre. Y además tenía que seguir con el trabajo de “La mitología en el Arte”. Salí por las escaleras sin mirar a mí alrededor, me dirigía hacia el metro para ir a Atocha y así subir por el Paseo del Prado y entrar en aquellas majestuosas paredes que llevaban a otros mundos.  Estaba cruzando el paso de cebra hacia la estación de Ciudad Universitaria, un coche me pito mientras pasaba. Ni siquiera mire, para ver quién era, así pues me metí al metro. Estaba andando por los pasillos del metro.
-          El pequeño Ganimedes no sabe que cuando alguien le toca el claxon hay que mirar ¿quién es?
Me gire y ahí estaba él.


lunes, 1 de julio de 2013

Una Advertencia de Rapto


Por fin en casa. Vaya día de locos que llevo. Voy a hacerme la cena, y me voy a la cama, mañana otro día más, de casa a la universidad, de la universidad al Museo del Prado y vuelta a empezar. Cene unos cereales con leche, la verdad no tengo ganas de meterme en la cocina y luego fregar… me da mucha pereza. Así pues, me senté en el sillón, puse la televisión y me comí los cereales con leche viendo una serie. Vivo con mis compañeras de piso, y la verdad no me llevo muy bien con ellas, pero eso, es otra historia. Terminé de cenar, deje el cuenco vacío en la pila tras darle un agua, mañana ya lo fregare. Fui al baño me duche, me lave los dientes, hice mis necesidades, me puse el pijama y me metí en la cama, con el móvil al lado. De hecho era pronto para meterme en la cama tan solo eran las once y media de la noche. Muy pronto para las horas a las que me suelo acostar yo, la una o dos de la madrugada. Decidí ponerme la radio y escuchar un poco de música, así me relajaba y dejaba mi mente volar, hasta quedarme dormido. Sonaban diferentes canciones, pero sobre todo, de esas románticas que te hacen pensar y cuentan historias de amor y desamor, mientras esas canciones sonaban por mis auriculares empecé a pensar.
Porque todo lo raro me ocurre a mí. Hoy ha sido un día surrealista. Porque Dan se acercó a mí. Si es un chaval mono pero, porque estaba en esa sala, porque se acercó a mí, que ha visto en mí para “acosarme de esa forma tan divina”. La verdad, tiene algo que me gusta, no sé el que, quiero volver a verle, pero que digo yo, Ethan ¿estás bien de la cabeza? te estas oyendo. La verdad que no entiendo lo que me pasa, si yo no creo en el amor, ni chorradas de esas. Pero tengo una sensación que nunca había tenido antes, una sensación un poco extraña, tienes ganas de conocer a ese dios sabelotodo pero tener miedo a la vez por no saber qué lado puede descubrir dentro de mí. La verdad que ha sido la única persona que ha conseguido saber bastante de mi, sin mediar más que miradas y palabras mitológicas y artísticas. Yo voy a seguir con mi rutina y mi trabajo de ‘La mitología en el Arte’. Mis parpados empezaron a caerse poco a poco. Mi teléfono móvil vibro. Entre esa fase en la que estas casi dormido, pero te enteras de lo que ocurre a tu alrededor, abrí un poco los ojos y leí ‘Has recibido un mensaje de Dan’. Sonreí como un estúpido, era un SMS, que raro si Dan tiene What´s App. ¿Por qué escribe un SMS dejándose un dinero? , pulse Abrir SMS.

Pequeño Ganímedes, me ha gustado conocerte hoy entre aquellas artísticas paredes, espero que nos encontremos muy pronto. Recuerda, que Zeus está vigilando desde lo alto del olimpo y en cuanto menos lo esperes realizará su aparición para realizar su rapto. Nos vemos pronto.
                                                                        El dios sabelotodo, Dan.

Estoy sonriendo como un auténtico imbécil, sin saber porque. ¿Qué me quiere decir Dan con este mensaje? ¿Pretende raptarme? ¿Cómo? Si no sabe dónde vivo. Decidí contestar con otro SMS, ya que los tengo gratis por la noche.

Querido dios sabelotodo, ¿pretende raptarme? ¿De quién? Y no sé cómo, no sabes donde vivo.  ¿Quién ha dicho que nos volvamos a ver?
                                                               El pequeño Ganimedes, Ethan
No tarde mucho en recibir una respuesta.

Si, pretendo raptarte y llevarte a lo alto del monte Olimpo. Recuerda que soy un dios sabelotodo. Y en cuando menos te lo esperes apareceré y te raptaré. Descansa. Nos vemos pronto.
El dios sabelotodo, Dan.


Eche una carcajada, deje el móvil en la mesilla y mis parpados se cerraron muy lentamente dando las buenas noches y abriendo las puertas a un mundo en donde todo es posible, el mundo de los sueños.