No
supe que responder. Solamente pude mirarle a los ojos. Tan solo, quería que me
siguieses hasta aquí, solté por mi maldita y traicionera boca. ¡Mierda porque
he dicho eso!, me dije a mi mismo en mi interior, maldito subconsciente.Ethan
sonrió y miro hacia un lado, dando a conocer su perfil más perfecto de dios sabelotodo.
-Lo
has conseguido pequeño Ganimedes, aquí me tienes el dios sabelotodo es todo
tuyo. ¿A dónde ibas? Me sonroje.
-Voy
al Prado.
-Vamos
al coche que te acerco.
-No,
no hace falta, de verdad, me voy en metro. Me gire rumbo a los torniquetes para
ir hacia el andén.
-Eso,
ni pensarlo.
Me cogió
de la mano y tiro de mí. Me sonroje.
Empezamos a andar. Iba de la mano de un desconocido, paranoico y loco. Pero tampoco
me negué, ni puse resistencia alguna, simplemente me deje llevar. Salimos de la
boca de metro de Ciudad Universitaria. Había muchísimos coches detrás de un Audi
de color blanco. Todos pitaban. Mire a Ethan. ¿Qué pasa nunca han hecho alguna
locura por ti pequeño Ganimedes?, me susurro al oído, tras ver aquella procesión
de coches. No conteste. Corre, monta antes de que venga la policía y me detenga
por robar uno de los mortales más hermosos del universo. No lo dude, ni un mísero
instante, abrí la puerta, me senté. Ethan metió la marcha y salimos pitando,
sentido Moncloa.
Mi respiración,
era agitada, mi corazón latía más fuerte que nunca. Era una sensación súper
extraña. Nunca había sentido esta sensación nunca, en mi vida. Era muy
excitante. No había reparado ni fijado en lo que me rodeaba. Estaba en un
fabuloso Audi blanco tapizado por dentro. Un deportivo total. Mi cara debería ser
un poema. Ethan tenía las gafas de sol puestas.
-¿Te
gusta mi pequeño Pegaso?
-Es
precioso, la verdad, costara un pastón.
-Me
lo puedo permitir pequeño Ganimedes.
-¿Y
cómo que estas por ciudad universitaria a estas horas?¿Que me estas espiando?. Me
miro y sonrió.
-Más
quisiese eso pequeño mortal. Estudio un Master en la facultad de Geografía y
historia, un master sobre Museos y patrimonio histórico de España. ¿Y tú que haces
mortal?
-No
me digas que estas en el edificio de las cerillas, el B.
-Sí.
¿lo conoces?
-Es
mi facultad, estudio Historia del Arte.
-El
destino ha querido que nos volviésemos a encontrar pequeño Ganimedes. ¿Tienes
prisa?
-La
verdad que no, iba al prado, a continuar con el trabajo de la Mitología en el
Arte, que lo tengo que entregar a finales de este cuatrimestre.
-Entonces
tienes tiempo para que te rapte ¿no?
No
conteste. Me calle. Y cerré los ojos. Tomamos dirección Madrid Centro. Pasamos
por atocha. Subimos por la calle del prado, yo pensaba que iba a parar, pero no
lo hizo.
-¿A
dónde me llevas?
-¡Sorpresa!,
te estoy raptando.
Me
reí, no pude evitarlo, me daba morbo que me raptase un dios al fin y al cabo. Estaba
atardeciendo. Subimos hasta Cibeles, giro y entramos en la Gran Vía. La
atravesamos, llegamos a plaza España y aparco en una de las callejuelas casi
bajando a príncipe pio. Nos bajamos del coche. Me cogió de la mano. Y nos
dirigimos hacia lo alto de una colina. Subimos unas escaleras, nunca había estado
en aquel sitio. Subíamos y estábamos en un parque donde en un lado había un
estanque y una obra magnifica dentro de el. Los restos de un Templo.
-Bienvenido
al templo de tus sueños. El templo de Debob.