lunes, 26 de agosto de 2013

El Olimpo Humano

El sol se estaba poniendo, no había casi gente en el templo de Debob. Prácticamente no hacía casi frio. Paseamos por delante del templo y lo rodeamos. El sol estaba poniéndose. Paseamos hacia el fondo, hacia una balaustrada, donde nos paramos, me apoye, estaba totalmente atónito ante semejante espectáculo que estaba presenciando, el sol caía lentamente, y en el fondo del atardecer, la catedral de La Almudena y la casa de campo en el horizonte. Sentí como unos brazos acercándose a mi lentamente, era Dan, me estaba abrazando. Sentí sus fuertes brazos rodeándome toda mi cintura, me apoye en su hombro. Era más alto que yo, solo un poco más. No me fije hasta ese momento que dan llevaba puesto unos vaqueros oscuros y una sudadera de Hollister. Mirando aquella puesta de sol, abrazado por un dios sabelotodo del que poco conocía, en el horizonte a lo lejos se veía unas aves volar, sentí que la respiración de Dan se acercó a mi oreja.
-          Hay veces que para hacer un sueño y fantasía realidad, tampoco hace falta mucho para conseguirlo- me susurro
-          Como por ejemplo…
No sé de donde salieron esas palabras. Y tampoco hubo una respuesta. Dan miro a los alrededores, no había absolutamente nadie. Me dio la vuelta bruscamente, estábamos frente a frente, nariz con nariz.
-          ¿Seguro que quieres conocer el Olimpo?
La respiración en ese preciso momento se me corto. Miraba sus ojos penetrantes, brillaban, ya estaba prácticamente todo oscuro, una sonrisa muy excitante se reflejó en la cara de Dan. No podía mediar palabra alguna, ni si quiera mi maldito subconsciente. Se acercó a mis labios, casi rozándolos. ¿Preparado? Si, respondí con un sonido de voz muy ahogado. Tiro de mí y salimos corriendo, nos metimos entre medias de los restos arqueológicos, aquellas paredes colosales rodeadas de agua, me empotro contra una de ellas y se lanzó salvaje hacia mis labios. Sentí sus labios carnosos como se rozaban con los míos, una situación demasiado excitante. Sentía mucho morbo, en ese momento, una parte dentro de mí que desconocía salió a flote. Y como no otra vez, mi maldito subconsciente.  
-          ¿Crees que el pequeño Ganimedes, es el que era? Yo ya conozco el Olimpo ahora te toca conocer a ti, lo que es el verdadero OLIMPO HUMANO.
Me tenía empotrado en la pared derecha, hice fuerza me lance y le empotré contra la pared izquierda, saque ese lado que desconocía. Se sorprendió. Empecé a besarlo con fuerza, como si un león devorase su última presa. Le cogí de las manos y muñecas se las puse por encima de la cabeza. Esa sensación me gustaba, me excitaba. Su respiración se aceleraba, y tomé el control de la situación.  Le quite la camiseta, su torso desnudo incitaba al pecado, como si fuese uno de esos males que se escaparon de aquella caja de Pandora. Deslice mi lengua desde sus labios poco a poco recorriendo todo el pecho, pasando por sus pezones y jugando con ellos, seguí bajando por la zona abdominal, donde me entretuve, hasta llegar a la entrepierna, y esos vaqueros ajustados oscuros. Estaba empalmado. Hice el amago de acercar mi boca pero subi lamiendo de nuevo todo su torso desnudo.  Eso, le hizo excitarse más aun… me gustaba y le gustaba. Le bese lentamente.

-          No todo… es fácil… si quieres conocer el Olimpo Humano… vámonos a otro sitio… aquí no, cogí su camiseta, le toque el paquete y fui para el coche. 

lunes, 29 de julio de 2013

Un Rapto Consentido


No supe que responder. Solamente pude mirarle a los ojos. Tan solo, quería que me siguieses hasta aquí, solté por mi maldita y traicionera boca. ¡Mierda porque he dicho eso!, me dije a mi mismo en mi interior, maldito subconsciente.Ethan sonrió y miro hacia un lado, dando a conocer su perfil más perfecto de dios sabelotodo.

-Lo has conseguido pequeño Ganimedes, aquí me tienes el dios sabelotodo es todo tuyo. ¿A dónde ibas? Me sonroje.

-Voy al Prado.

-Vamos al coche que te acerco.

-No, no hace falta, de verdad, me voy en metro. Me gire rumbo a los torniquetes para ir hacia el andén.

-Eso, ni pensarlo.

Me cogió de la mano y tiro de mí.  Me sonroje. Empezamos a andar. Iba de la mano de un desconocido, paranoico y loco. Pero tampoco me negué, ni puse resistencia alguna, simplemente me deje llevar. Salimos de la boca de metro de Ciudad Universitaria. Había muchísimos coches detrás de un Audi de color blanco. Todos pitaban. Mire a Ethan. ¿Qué pasa nunca han hecho alguna locura por ti pequeño Ganimedes?, me susurro al oído, tras ver aquella procesión de coches. No conteste. Corre, monta antes de que venga la policía y me detenga por robar uno de los mortales más hermosos del universo. No lo dude, ni un mísero instante, abrí la puerta, me senté. Ethan metió la marcha y salimos pitando, sentido Moncloa.
Mi respiración, era agitada, mi corazón latía más fuerte que nunca. Era una sensación súper extraña. Nunca había sentido esta sensación nunca, en mi vida. Era muy excitante. No había reparado ni fijado en lo que me rodeaba. Estaba en un fabuloso Audi blanco tapizado por dentro. Un deportivo total. Mi cara debería ser un poema. Ethan tenía las gafas de sol puestas.

-¿Te gusta mi pequeño Pegaso?

-Es precioso, la verdad, costara un pastón.

-Me lo puedo permitir pequeño Ganimedes.

-¿Y cómo que estas por ciudad universitaria a estas horas?¿Que me estas espiando?. Me miro y sonrió.

-Más quisiese eso pequeño mortal. Estudio un Master en la facultad de Geografía y historia, un master sobre Museos y patrimonio histórico de España. ¿Y tú que haces mortal?

-No me digas que estas en el edificio de las cerillas, el B.

-Sí. ¿lo conoces?

-Es mi facultad, estudio Historia del  Arte.


-El destino ha querido que nos volviésemos a encontrar pequeño Ganimedes. ¿Tienes prisa?

-La verdad que no, iba al prado, a continuar con el trabajo de la Mitología en el Arte, que lo tengo que entregar a finales de este cuatrimestre.

-Entonces tienes tiempo para que te rapte ¿no?

No conteste. Me calle. Y cerré los ojos. Tomamos dirección Madrid Centro. Pasamos por atocha. Subimos por la calle del prado, yo pensaba que iba a parar, pero no lo hizo.

-¿A dónde me llevas?

-¡Sorpresa!, te estoy raptando.

Me reí, no pude evitarlo, me daba morbo que me raptase un dios al fin y al cabo. Estaba atardeciendo. Subimos hasta Cibeles, giro y entramos en la Gran Vía. La atravesamos, llegamos a plaza España y aparco en una de las callejuelas casi bajando a príncipe pio. Nos bajamos del coche. Me cogió de la mano. Y nos dirigimos hacia lo alto de una colina. Subimos unas escaleras, nunca había estado en aquel sitio. Subíamos y estábamos en un parque donde en un lado había un estanque y una obra magnifica dentro de el. Los restos de un Templo.

-Bienvenido al templo de tus sueños. El templo de Debob. 

miércoles, 3 de julio de 2013

El Metro de Madrid

¡Mierda!,¡mierda!. Llego tarde. Como cada día las sabanas se me pegan, encima a primera hora clase de estética en el Arte. Salí corriendo, como siempre llegue tarde y tuve que coger el siguiente tren, el que tengo que coger para llegar bien de tiempo, nunca lo cojo. Al fin y al cabo llegue a la facultad, con la lengua fuera, pero llegue tan sólo cinco minutos tarde. Menos mal que el profesor no había llegado aún, sino no me deja entrar en clase, esto de Bolonia es como si fuésemos niños de colegio controlando todo lo que hacemos, cuando entramos, cuando salimos… ¿no se supone que somos adultos?. Llego el profesor, tarde, pero llego nos dio el coñazo de una hora y tres cuartos sobre la relación entre la filosofía y el Arte. No sé cómo me las apañe pero, por primera vez en todo el cuatrimestre, no me quede dormido. Finalizó la clase, y salí pitando al edificio viejo. Tocaba la asignatura que me gustaba “Mitología en el Arte”. Me senté en primera fila, no como en estética en el Arte, que me siento atrás del todo. Llego Dra. Sofía. La doctora que nos impartía “Mitología en el Arte”. Empezó la clase. La Dra. Sofía, como siempre encendía su portátil y lo conectaba al cañón que este apuntaba a una pantalla muy grande blanco, donde visualizábamos todas las obras artísticas de distintos autores, a los que criticábamos y aprendíamos todas sus técnicas y sus historias que nos quieren contar. La doctora empezó a hablarnos de la cuna del barroco donde en algunos autores, como Pablo Rubens, tuvo un retorno a pintar cuadros de temática mitológica. Yo empecé a tomar apuntes como un descosido. Cuál fue mi sorpresa que tras levantar la cabeza y mirar a aquella pantalla visualicé una obra, que me sonaba, y mucho.
-¿Alguien me podría decir de quien es este cuadro?-nadie contestaba, mire hacia los lados y contesté.
- El rapto de Ganímedes de Pablo Rubens, nos relata una historia de amor entre un dios y un joven varón, es decir, una historia de amor entre dos hombre.
-Bien dicho señor…
-Ethan
-Exactamente podemos ver en este cuadro del siglo pintado entre 1636-1637 pintado sobre lienzo a Oleo perteneciente a la Escuela Flamenca…
Nos contó también el mito, pero no de la misma forma que me lo había contado Dan. Dan, otra vez de nuevo en mi cabeza… debo olvidarlo. Tras ver varios cuadros mitológicos de Pablo Rubens, finalizo la clase. Era la hora de comer, pero no tenía hambre. Y además tenía que seguir con el trabajo de “La mitología en el Arte”. Salí por las escaleras sin mirar a mí alrededor, me dirigía hacia el metro para ir a Atocha y así subir por el Paseo del Prado y entrar en aquellas majestuosas paredes que llevaban a otros mundos.  Estaba cruzando el paso de cebra hacia la estación de Ciudad Universitaria, un coche me pito mientras pasaba. Ni siquiera mire, para ver quién era, así pues me metí al metro. Estaba andando por los pasillos del metro.
-          El pequeño Ganimedes no sabe que cuando alguien le toca el claxon hay que mirar ¿quién es?
Me gire y ahí estaba él.


lunes, 1 de julio de 2013

Una Advertencia de Rapto


Por fin en casa. Vaya día de locos que llevo. Voy a hacerme la cena, y me voy a la cama, mañana otro día más, de casa a la universidad, de la universidad al Museo del Prado y vuelta a empezar. Cene unos cereales con leche, la verdad no tengo ganas de meterme en la cocina y luego fregar… me da mucha pereza. Así pues, me senté en el sillón, puse la televisión y me comí los cereales con leche viendo una serie. Vivo con mis compañeras de piso, y la verdad no me llevo muy bien con ellas, pero eso, es otra historia. Terminé de cenar, deje el cuenco vacío en la pila tras darle un agua, mañana ya lo fregare. Fui al baño me duche, me lave los dientes, hice mis necesidades, me puse el pijama y me metí en la cama, con el móvil al lado. De hecho era pronto para meterme en la cama tan solo eran las once y media de la noche. Muy pronto para las horas a las que me suelo acostar yo, la una o dos de la madrugada. Decidí ponerme la radio y escuchar un poco de música, así me relajaba y dejaba mi mente volar, hasta quedarme dormido. Sonaban diferentes canciones, pero sobre todo, de esas románticas que te hacen pensar y cuentan historias de amor y desamor, mientras esas canciones sonaban por mis auriculares empecé a pensar.
Porque todo lo raro me ocurre a mí. Hoy ha sido un día surrealista. Porque Dan se acercó a mí. Si es un chaval mono pero, porque estaba en esa sala, porque se acercó a mí, que ha visto en mí para “acosarme de esa forma tan divina”. La verdad, tiene algo que me gusta, no sé el que, quiero volver a verle, pero que digo yo, Ethan ¿estás bien de la cabeza? te estas oyendo. La verdad que no entiendo lo que me pasa, si yo no creo en el amor, ni chorradas de esas. Pero tengo una sensación que nunca había tenido antes, una sensación un poco extraña, tienes ganas de conocer a ese dios sabelotodo pero tener miedo a la vez por no saber qué lado puede descubrir dentro de mí. La verdad que ha sido la única persona que ha conseguido saber bastante de mi, sin mediar más que miradas y palabras mitológicas y artísticas. Yo voy a seguir con mi rutina y mi trabajo de ‘La mitología en el Arte’. Mis parpados empezaron a caerse poco a poco. Mi teléfono móvil vibro. Entre esa fase en la que estas casi dormido, pero te enteras de lo que ocurre a tu alrededor, abrí un poco los ojos y leí ‘Has recibido un mensaje de Dan’. Sonreí como un estúpido, era un SMS, que raro si Dan tiene What´s App. ¿Por qué escribe un SMS dejándose un dinero? , pulse Abrir SMS.

Pequeño Ganímedes, me ha gustado conocerte hoy entre aquellas artísticas paredes, espero que nos encontremos muy pronto. Recuerda, que Zeus está vigilando desde lo alto del olimpo y en cuanto menos lo esperes realizará su aparición para realizar su rapto. Nos vemos pronto.
                                                                        El dios sabelotodo, Dan.

Estoy sonriendo como un auténtico imbécil, sin saber porque. ¿Qué me quiere decir Dan con este mensaje? ¿Pretende raptarme? ¿Cómo? Si no sabe dónde vivo. Decidí contestar con otro SMS, ya que los tengo gratis por la noche.

Querido dios sabelotodo, ¿pretende raptarme? ¿De quién? Y no sé cómo, no sabes donde vivo.  ¿Quién ha dicho que nos volvamos a ver?
                                                               El pequeño Ganimedes, Ethan
No tarde mucho en recibir una respuesta.

Si, pretendo raptarte y llevarte a lo alto del monte Olimpo. Recuerda que soy un dios sabelotodo. Y en cuando menos te lo esperes apareceré y te raptaré. Descansa. Nos vemos pronto.
El dios sabelotodo, Dan.


Eche una carcajada, deje el móvil en la mesilla y mis parpados se cerraron muy lentamente dando las buenas noches y abriendo las puertas a un mundo en donde todo es posible, el mundo de los sueños. 

sábado, 30 de marzo de 2013

El pequeño Ganímedes y el dios "sabelotodo"

Cruce de la Estación de Atocha (Madrid)
No supe que responder, me quede pillado. Y no sé como fue que reaccione y salieron de mi boca palabras que ni si quiera sabia de donde procedían.

-       ¿Y por qué Zeus iba a querer a Ganímedes en el siglo XXI? ¿Por qué Ganímedes se va a querer escapar de las garras de Zeus, sin tener motivo alguno?

El muñeco del paso de cebra cambio de rojo a verde y empecé a cruzar dejando detrás a Dan. Empecé a sonreír como un imbécil, intentando disimular lo máximo posible, seguramente Dan estaría ahí quieto, intentando asimilar las palabras que había expulsado como si un oráculo contara la profecía que estaba a punto de cumplirse.

-          A lo mejor Ganímedes tiene motivos para escaparse.

Me gire, en el medio de la carretera.

-          Como por ejemplo…- otra vez esas palabras que procedían de un lugar que no conocía.

-      Como por ejemplo que una mirada te impresione y te deje anonadado junto a una historia te enamore, y salgas huyendo porque no sabes como reaccionar ni actuar y tu única salida es la huida. Y quizás Zeus, quiera conocer a Ganímedes de verdad y raptarlo en el siglo XXI.

Una vez más mi cara se calentó, eso significaba que me estaba sonrojando. Un coche toco el claxon.

-          Vamos Ganimedes del siglo XXI, deja circular a los carruajes. Que no eres el centro del mundo.

Me cogió del brazo y me llevo a la acera. No sabía ni para donde mirar, era como si todo a mi alrededor no existiera nadie. Solo estaba yo y mi mente, intentando asimilar todo lo que Dan me había dicho. Era la única persona que me había leído la mente, en realidad era la única persona que nada mas conocerlo, me había impactado. Y en realidad, si salí del Prado para poder entender y poder centrarme en el trabajo de “La mitología en el Arte”.

-          Eh! Pequeño Ethan ¿estás bien? Te has puesto muy pálido.

-          Si, estoy bien, solo que nadie me había llamado en la vida Ganimedes, y la verdad, me sentí en un momento fuera de mi, nunca un dios me pudo impactar y saber tanto de mi sin conocerme.- le mire a los ojos y sonreímos.

-          ¿Estaría dispuesto Ganimedes a dar un paseo por el Parque de El Retiro con un dios sabelotodo ahora mismo?

-          No me importaría… pero no puedo

-          ¿Por qué?

-          Tengo muchas cosas que hacer y tengo un largo paseo hasta mi casa y tengo mucho que estudiar.

-          ¿Dónde vives?

-          Lejos, muy lejos de aquí.

-          ¿Cuánto de lejos?

-          No eres un dios sabelotodo, adivínalo.

-          Hay cosas que están fuera del alcance de los dioses sabelotodo, como por ejemplo: saber donde vive cada una de las personas que conoce.

-          Vivo a las afueras de Madrid.

-          Bien, algo es algo.

-          Me tengo que marchar dios sabelotodo, no llegare si no a la hora de comer. Adiós.

Empecé a andar rápidamente dirección a la puerta de la entrada de la estación.

-          ¡Espera! No vas a dejar a un dios sabelotodo sin una respuesta sincera, quiero volver a verte pequeño Ganímedes, me has caído bien.

-          Nos veremos pronto.

-          ¿Cuándo?

-          No, lo sé

-          Una cosa antes de que te vayas pequeño Ganímedes. ¿Estás viviendo en el siglo XXI o no estas actualizado en tecnologías de última generación?

-          Si, estoy actualizado, la verdad demasiado.

-          Y… ¿Por qué no me das un numero para seguir actualizados juntos?.

-          No doy mi número a desconocidos.

-          No soy un desconocido, recuerda que soy un dios sabelotodo.

-          Un dios sabelotodo, que no sabe nada.

-          Vale, me has pillado, pero ¿Me das tu número? Me gustaría volver a verte pequeño Ganímedes.

Me paso su teléfono móvil, y le apunte mi número de teléfono.

-          ¿Contento?

-          Si, pequeño Ganímedes, nos vemos muy pronto.

-          No lo sé, porque hay veces que el pequeño Ganímedes. Se pierde en si mismo y nadie le encuentra.

-          Le encontraré, recuerda soy un dios sabelotodo.

Me giño el ojo y se alejó subiendo de nuevo el Paseo del Prado. Vi cómo se alejaba, me di media vuelta para volver a casa. 

viernes, 29 de marzo de 2013

Ganímedes como seducción


El Rapto de Ganímedes- Rubens

Nunca pensé que unos ojos me pudieran mirar tanto tiempo seguido. Nuestras miradas se cruzaron. No sabía cómo reaccionar ni que hacer en ese preciso momento. Estaba anonadado ante esos ojos verdes. Así pues, aparte la vista, porque en el fondo su mirada me intimidaba como nunca antes me había pasado. Por primera vez una mirada me daba miedo.

Tras apartar la vista, continúe andando por aquella fabulosa galería, y intentar centrarme en el trabajo de la mitología en el arte. Y sobre las obras que estaban expuestas en aquella sala.

Seguía en la sección de Rubens. Un autor fantástico. Me pare frente a un cuadro, un cuadro un poco extraño, no destacaba con el resto. Pero había algo en aquel cuadro que me cautivo por completo.  Estaba en una esquina de la sala y no tenía mucha iluminación. Llevaba de título “El Rapto de Ganímedes”. En el se veía a un apuesto joven, Ganímedes, siendo raptado por un agila. Los colores del cuadro eran vivos, y el cuerpo de Ganímedes un auténtico trabajo desnudo, que impresionaría a cualquiera donde él era el centro de atención. La verdad era un cuadro muy diferente al resto, me inspiraba ternura, compasión, juventud, alegría pero pena a la vez. Me gustaría saber más sobre aquel cuadro.

-          - “El rapto de Ganímedes”, un gran cuadro, una historia que a mi me hubiese gustado vivir.- Dijo Dan.
-          - ¿Por qué?
-          - ¿No conoces la historia del joven Ganímedes?

Le mire y su mirada hizo que me ruborizara. Poco común en mi

-          - Veo que no- sonrió- Cuenta el mito que Había una vez un rey llamado Tros, que pertenecía a la casa real de Troya. El monarca estaba casado con Calírroe. Tenía varios hijos: Ilo, Asáraco y Cleopatra. Pero entre todos ellos sobresalía uno, un apuesto joven adolescente, Ganímedes. Este último era el preferido del Rey Tros. Zeus cansado de sus relaciones con mujeres, lo miró desde lo alto de su palacio del Monte Olimpo y quedo impresionado de su gran belleza y ardió de deseo de poder poseer a aquel joven. Así pues, Zeus se transformó en Águila. Mientras tanto Zeus le observaba, el apuesto joven estaba cuidando a los rebaños de su padre en los alrededores del palacio. Así llego Zeus, transformado en Águila, lo cogió con sus garras y se lo llevo a lo alto del Monte Olimpo para yacer de placer con él. Ganímedes era tan hermoso que Zeus quiso preservar su belleza de las calamidades de los mortales: la enfermedad y la vejez. Dándole así el divino néctar, la bebida de los Dioses, y así hacerlo inmortal y le asigno un trabajo; debía servir néctar a los dioses en las frecuentes fiestas que celebraban. Por otra parte Tros, el padre de Ganímedes, lo busco por todos los confines de la tierra, pero no lo encontró en ningún momento. Interrogo a todos sus súbditos. Algunos de sus criados y esclavos le explicaron que habían oído una gran tormenta y que el príncipe había desaparecido. Pero concretamente uno de ellos le contó que su hijo había sido secuestrado por un águila. El rey no creía esta historia, pensaba que uno de sus auténticos enemigos había raptado a su hijo. Al ver Zeus la tristeza del rey Tros. Encargo a Hermes, el dios mensajero, para que en sueños le comunicara al rey lo que había sucedido con su amado hijo y que le dijese que se había hecho inmortal y que nunca más enfermaría ni moriría y que estaba sirviendo la bebida de los dioses en el Olimpo. Luego le mando dos hermosos cabellos, tan ágiles y fuertes que solo podrían compararse con la fuerte pasión que sentía Zeus con Ganímedes. Tros creyó la historia. Pero había dos problemas: Uno. Zeus ya estaba casado con Hera. Y el trabajo de servir ambrosia ya estaba tomado por Hebe, su hija. Pero a Zeus le daba igual y Ganímedes era tan buen mozo que todo lo valía. Al fin cedió a las pretensiones de su esposa, pero con la única condición de que Zeus siempre pudiese siempre mirar a su hermoso esposo, por lo que le trasformo en Acuario, en la constelación de Acuario. Así que, cada vez que Zeus quería ver a su hermoso compañero, sale con su águila a contemplar el estrellado cielo, recordando los días y las noches que estuvieron juntos. Y esta es su historia.
-          

      - Guau, es la primera vez que oigo esta historia homosexual en toda la mitología grecorromana, y si me hubiese gustado ser Ganímedes. Conteste. ¿Y cómo es que sabes tanto de Mitología?
-               -  Estudie la carrera de Filología Clásica y hice un master sobre la mitología en el arte.
-                -  Yo estudio, Historia del Arte, me apasiona.
-                - Se ve que te gusta. Sonrió.
-                - ¿Por qué? Le pegunte
-               - Nada más tienes que ver tu cara mientras te contaba la historia y contemplando el cuadro a la vez, parecías el joven Ganímedes siendo raptado por Zeus.

En ese momento no sabía dónde meterme, me miro a los ojos y no pude evitar que una sonrisa se me plasmara en mi rostro. Dan, se rio al ver cómo me ruborizaba, tenía una sonrisa esplendida y una mirada que me cautivaba completamente. Seguí andando por la sala del museo viendo los cuadros expuestos, y Dan me seguía por detrás. Acabé de ver la sala y me dispuse a salir del prado. Parecía que me había dejado de seguir Dan. Y me dispuse a salir del Prado. Me puse rumbo a la estación de Atocha. Cuando estaba en el paso de cebra para cruzar a la estación. Alguien me hablo.

-         - ¿Pensabas que Ganímedes se iba a escapar tan fácilmente de las garras de Zeus? – Me pregunto Dan. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Un mito triste dio comienzo a un Mito real


Orfeo y Euridice- Rubens

Ser un enamorado del arte tiene sus consecuencias. Uno. La gente te mira mal y que piensan que eres un friki por ver cosas en imágenes que muchos no entienden. Dos. Ser joven y homosexual, te convierten en alguien diferente al resto.

Sin duda estoy en el prado para primero elegir un autor, para hacer el maldito pero preciso trabajo para la maldita práctica. Y la verdad no se cual escoger. Tengo variedad de autores. Empecé a andar por aquellas grandiosas galerías de hermosas pinturas. Goya, Velázquez, Murillo, Rembrandt… De repente me pare en seco, y mire a lo lejos. Vi un nombre. Rubens.

Rubens o también conocido como Pedro Pablo Rubens, pintor del barroco de la escuela flamenca. Un pintor que siempre me había gustado por su gran colorido. Sabía que tenía pintura de tema mitológico, pero no pensé que tenía tanta.Empecé a andar y a pasear por aquella sala, rodeado de figuras voluptuosas y de gran belleza. Pero no sé por que un cuadro me llamo muchísimo la atención. Orfeo y Eurídice.

Cuenta el mito que Orfeo, hijo de Apolo (y nieto de Zeus) y de Calíope, musa de la poesía épica y de la elocuencia, poseía el don de la música y de la poesía.

Enamorado perdidamente de Eurídice, una ninfa de los valles de Tracia, la convierte felizmente en su esposa. Pero un nefasto día, tratando ella de huir de Aristeo, hijo de Apolo y que pretendía poseerla, pisó una serpiente venenosa y, mordida por ésta, murió.

La pena invadió entonces a Orfeo, y llorando desconsoladamente a las orillas del río Estrimón, entonó canciones tan tristes que todos los dioses y todas las ninfas le incitaron a descender al inframundo, donde, con la ayuda inestimable de su música, consiguió sortear mil y un peligros, conmoviendo a demonios y tormentos.

Una vez hubo llegado ante Hades y Perséfone, dioses regentes del Inframundo, utilizó de nuevo su música consiguiendo convencerlos de dar a Eurídice la oportunidad de regresar al mundo de los vivos. Pero pusieron una condición: Orfeo debía caminar siempre delante de ella y no mirarla hasta que ambos hubieran llegado arriba, y los rayos del sol hubieran bañado por completo a Eurídice.

El camino de regreso se hizo terriblemente largo. Orfeo se mantenía sus ojos al frente a pesar de las enormes ansias que le invadían de admirar a su amada. No se volvió ni aún cuando los peligros del Inframundo los acechaban.

Ya en la superficie, Orfeo, al borde de la desesperación, giró la cabeza creyendo que todo había pasado, pero Eurídice aún tenía un pie a la sombra y, en ese preciso instante, se desvaneció en el aire, ya sin posibilidad de volver de nuevo.

Pobre Orfeo nunca pudo tener lo que amaba, tan solo por una mirada hacia atrás.

- Bonita historia pero que final más trágico ¿no? – dijo un chico que estaba atrás mía, ni si quiera le mire.

- Si, la verdad que pienso que Orfeo se merecía algo mejor, no sufrir de esa terrible forma, de no poder tener lo que más quieres. Pero al fin y al cabo es realista, no todo el mundo puede tener lo que quiere, esto no es una película si no la vida real.

Me gire. Y vi a un chico, de tez blanca, una bella sonrisa y con unos ojos verdes que penetraron en los míos de repente, Mi cara en este momento sería una vanguardia como el Grito de Munch.

- Hola son Dan. Encantado.

Me sonroje, ante su mirada.

- Ethan. Encantado.

martes, 5 de marzo de 2013

Una elección acertada



12 años antes:

Estoy harto de todo ya. Siempre es lo mismo y más de lo mismo. Todos mis amigos tienen pareja menos yo. Tampoco es que quiera pareja, pero si me jode. Lo admito. Nunca he creído en el amor ni creeré. Pero siempre he sentido curiosidad por él. Siempre he odiado las películas de amor, o es la imagen que quiero dar a mis amigos pero en el fondo me gustan, pero no entiendo porque siempre tienen que ser parejas heterosexuales. Si soy homosexual, y me gustan los hombres. Pienso que el amor homosexual no existe, solo existe el vicio.

Estoy en la universidad, estudio primero de Historia del Arte. Pienso que en el arte todo cobra sentido. No podría elegir con que etapa del arte me puedo quedar, aunque siento una gran admiración por el mundo clásico. En la universidad, hay chicos muy monos pero… todos son heteros. La verdad que yo me parezco a ellos  en todo menos en que mi gusto por las chicas es cero.

Estoy hasta los huevos de los profesores de la universidad, sobre todo con todo esto de Bolonia. Mañana empezamos las primeras practicas del cuatrimestre de la asignatura que más me gusta: “Mitología en el Arte”. Ire mañana al Museo Del Prado… y a ver como planteo todo porque el ejercicio que hay que hacer más que un ejercicio es una tesis doctoral. Y la verdad no se ni porque autor empezar: Tizziano, Patinir, Veronés, Jordaens, Rubens, Cossieres, Corregigio, Goya, Guido Reni, Velazquez, Cornelis de Vos o Poussin. ¿Qué autor elijo? Mañana lo sabré.

lunes, 4 de marzo de 2013

Sentado en mi escritorio



Todos conocemos miles de historias de amor. Correspondidos o no correspondidos. Pero los mejores amores no están ni en las películas ni en los libros sino en la vida real.

Soy Ethan pero prefiero que me llamen Edthan. Nunca he creído en el amor. De hecho creía que era lo más estúpido que puede llegar a existir.  Pensaba que era un invento del Corte Ingles. Pensaba que a mi nunca me iba a llegar y un día cuando menos te lo esperas, ¡zas!, llega.

No sabemos lo que queremos pero si sabemos lo que amar. Hay amores que son únicos,  pero cuando todo va a bien y ves un futuro claro con proyectos, todo se desvanece y es como si volvieses otra vez al inicio, donde estabas solo, donde no había nadie. Pero esta vez es diferente.

Estoy sentado en mi escritorio, intentando escribir nuestra historia… una historia que va más allá de la muerte.