| Cruce de la Estación de Atocha (Madrid) |
No
supe que responder, me quede pillado. Y no sé como fue que reaccione y salieron
de mi boca palabras que ni si quiera sabia de donde procedían.
- ¿Y por qué Zeus iba a querer a Ganímedes en el siglo
XXI? ¿Por qué Ganímedes se va a querer escapar de las garras de Zeus, sin tener
motivo alguno?
El
muñeco del paso de cebra cambio de rojo a verde y empecé a cruzar dejando
detrás a Dan. Empecé a sonreír como un imbécil, intentando disimular lo máximo posible,
seguramente Dan estaría ahí quieto, intentando asimilar las palabras que había expulsado
como si un oráculo contara la profecía que estaba a punto de cumplirse.
-
A lo mejor Ganímedes tiene motivos para escaparse.
Me
gire, en el medio de la carretera.
-
Como por ejemplo…- otra vez esas palabras que procedían
de un lugar que no conocía.
- Como por ejemplo que una mirada te impresione y te
deje anonadado junto a una historia te enamore, y salgas huyendo porque no
sabes como reaccionar ni actuar y tu única salida es la huida. Y quizás Zeus,
quiera conocer a Ganímedes de verdad y raptarlo en el siglo XXI.
Una
vez más mi cara se calentó, eso significaba que me estaba sonrojando. Un coche
toco el claxon.
-
Vamos Ganimedes del siglo XXI, deja circular a los
carruajes. Que no eres el centro del mundo.
Me cogió
del brazo y me llevo a la acera. No sabía ni para donde mirar, era como si todo
a mi alrededor no existiera nadie. Solo estaba yo y mi mente, intentando
asimilar todo lo que Dan me había dicho. Era la única persona que me había leído
la mente, en realidad era la única persona que nada mas conocerlo, me había impactado.
Y en realidad, si salí del Prado para poder entender y poder centrarme en el
trabajo de “La mitología en el Arte”.
-
Eh! Pequeño Ethan ¿estás bien? Te has puesto muy pálido.
-
Si, estoy bien, solo que nadie me había llamado en
la vida Ganimedes, y la verdad, me sentí en un momento fuera de mi, nunca un
dios me pudo impactar y saber tanto de mi sin conocerme.- le mire a los ojos y sonreímos.
-
¿Estaría dispuesto Ganimedes a dar un paseo por el
Parque de El Retiro con un dios sabelotodo ahora mismo?
-
No me importaría… pero no puedo
-
¿Por qué?
-
Tengo muchas cosas que hacer y tengo un largo paseo
hasta mi casa y tengo mucho que estudiar.
-
¿Dónde vives?
-
Lejos, muy lejos de aquí.
-
¿Cuánto de lejos?
-
No eres un dios sabelotodo, adivínalo.
-
Hay cosas que están fuera del alcance de los dioses
sabelotodo, como por ejemplo: saber donde vive cada una de las personas que
conoce.
-
Vivo a las afueras de Madrid.
-
Bien, algo es algo.
-
Me tengo que marchar dios sabelotodo, no llegare si
no a la hora de comer. Adiós.
Empecé
a andar rápidamente dirección a la puerta de la entrada de la estación.
-
¡Espera! No vas a dejar a un dios sabelotodo sin una
respuesta sincera, quiero volver a verte pequeño Ganímedes, me has caído bien.
-
Nos veremos pronto.
-
¿Cuándo?
-
No, lo sé
-
Una cosa antes de que te vayas pequeño Ganímedes. ¿Estás
viviendo en el siglo XXI o no estas actualizado en tecnologías de última
generación?
-
Si, estoy actualizado, la verdad demasiado.
-
Y… ¿Por qué no me das un numero para seguir
actualizados juntos?.
-
No doy mi número a desconocidos.
-
No soy un desconocido, recuerda que soy un dios
sabelotodo.
-
Un dios sabelotodo, que no sabe nada.
-
Vale, me has pillado, pero ¿Me das tu número? Me gustaría
volver a verte pequeño Ganímedes.
Me
paso su teléfono móvil, y le apunte mi número de teléfono.
-
¿Contento?
-
Si, pequeño Ganímedes, nos vemos muy pronto.
-
No lo sé, porque hay veces que el pequeño Ganímedes.
Se pierde en si mismo y nadie le encuentra.
-
Le encontraré, recuerda soy un dios sabelotodo.
Me
giño el ojo y se alejó subiendo de nuevo el Paseo del Prado. Vi cómo se alejaba,
me di media vuelta para volver a casa.
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