| El Rapto de Ganímedes- Rubens |
Nunca
pensé que unos ojos me pudieran mirar tanto tiempo seguido. Nuestras miradas se
cruzaron. No sabía cómo reaccionar ni que hacer en ese preciso momento. Estaba anonadado
ante esos ojos verdes. Así pues, aparte la vista, porque en el fondo su mirada
me intimidaba como nunca antes me había pasado. Por primera vez una mirada me
daba miedo.
Tras
apartar la vista, continúe andando por aquella fabulosa galería, y intentar
centrarme en el trabajo de la mitología en el arte. Y sobre las obras que
estaban expuestas en aquella sala.
Seguía
en la sección de Rubens. Un autor fantástico. Me pare frente a un cuadro, un
cuadro un poco extraño, no destacaba con el resto. Pero había algo en aquel
cuadro que me cautivo por completo. Estaba
en una esquina de la sala y no tenía mucha iluminación. Llevaba de título “El Rapto de Ganímedes”. En el se veía a
un apuesto joven, Ganímedes, siendo raptado por un agila. Los colores del
cuadro eran vivos, y el cuerpo de Ganímedes un auténtico trabajo desnudo, que impresionaría
a cualquiera donde él era el centro de atención. La verdad era un cuadro muy
diferente al resto, me inspiraba ternura, compasión, juventud, alegría pero
pena a la vez. Me gustaría saber más sobre aquel cuadro.
- - “El rapto de Ganímedes”, un gran cuadro, una
historia que a mi me hubiese gustado vivir.- Dijo Dan.
- - ¿Por qué?
- - ¿No conoces la historia del joven Ganímedes?
Le
mire y su mirada hizo que me ruborizara. Poco común en mi
- - Veo que no- sonrió- Cuenta el mito que Había una vez
un rey llamado Tros, que pertenecía a la casa real de Troya. El monarca estaba
casado con Calírroe. Tenía varios hijos: Ilo, Asáraco y Cleopatra. Pero entre
todos ellos sobresalía uno, un apuesto joven adolescente, Ganímedes. Este
último era el preferido del Rey Tros. Zeus cansado de sus relaciones con
mujeres, lo miró desde lo alto de su palacio del Monte Olimpo y quedo
impresionado de su gran belleza y ardió de deseo de poder poseer a aquel joven.
Así pues, Zeus se transformó en Águila. Mientras tanto Zeus le observaba, el
apuesto joven estaba cuidando a los rebaños de su padre en los alrededores del
palacio. Así llego Zeus, transformado en Águila, lo cogió con sus garras y se
lo llevo a lo alto del Monte Olimpo para yacer de placer con él. Ganímedes era
tan hermoso que Zeus quiso preservar su belleza de las calamidades de los
mortales: la enfermedad y la vejez. Dándole así el divino néctar, la bebida de
los Dioses, y así hacerlo inmortal y le asigno un trabajo; debía servir néctar a
los dioses en las frecuentes fiestas que celebraban. Por otra parte Tros, el
padre de Ganímedes, lo busco por todos los confines de la tierra, pero no lo encontró
en ningún momento. Interrogo a todos sus súbditos. Algunos de sus criados y
esclavos le explicaron que habían oído una gran tormenta y que el príncipe había
desaparecido. Pero concretamente uno de ellos le contó que su hijo había sido
secuestrado por un águila. El rey no creía esta historia, pensaba que uno de
sus auténticos enemigos había raptado a su hijo. Al ver Zeus la tristeza del
rey Tros. Encargo a Hermes, el dios mensajero, para que en sueños le comunicara
al rey lo que había sucedido con su amado hijo y que le dijese que se había hecho
inmortal y que nunca más enfermaría ni moriría y que estaba sirviendo la bebida
de los dioses en el Olimpo. Luego le mando dos hermosos cabellos, tan ágiles y
fuertes que solo podrían compararse con la fuerte pasión que sentía Zeus con Ganímedes.
Tros creyó la historia. Pero había dos problemas: Uno. Zeus ya estaba casado
con Hera. Y el trabajo de servir ambrosia ya estaba tomado por Hebe, su hija.
Pero a Zeus le daba igual y Ganímedes era tan buen mozo que todo lo valía. Al fin
cedió a las pretensiones de su esposa, pero con la única condición de que Zeus
siempre pudiese siempre mirar a su hermoso esposo, por lo que le trasformo en
Acuario, en la constelación de Acuario. Así que, cada vez que Zeus quería ver a
su hermoso compañero, sale con su águila a contemplar el estrellado cielo,
recordando los días y las noches que estuvieron juntos. Y esta es su historia.
-
- Guau, es la primera vez que oigo esta historia
homosexual en toda la mitología grecorromana, y si me hubiese gustado ser Ganímedes.
Conteste. ¿Y cómo es que sabes tanto de Mitología?
- - Estudie la carrera de Filología Clásica y hice un
master sobre la mitología en el arte.
- - Yo estudio, Historia del Arte, me apasiona.
- - Se ve que te gusta. Sonrió.
- - ¿Por qué? Le pegunte
- - Nada más tienes que ver tu cara mientras te contaba
la historia y contemplando el cuadro a la vez, parecías el joven Ganímedes
siendo raptado por Zeus.
En
ese momento no sabía dónde meterme, me miro a los ojos y no pude evitar que una
sonrisa se me plasmara en mi rostro. Dan, se rio al ver cómo me ruborizaba, tenía
una sonrisa esplendida y una mirada que me cautivaba completamente. Seguí andando
por la sala del museo viendo los cuadros expuestos, y Dan me seguía por detrás.
Acabé de ver la sala y me dispuse a salir del prado. Parecía que me había dejado
de seguir Dan. Y me dispuse a salir del Prado. Me puse rumbo a la estación de
Atocha. Cuando estaba en el paso de cebra para cruzar a la estación. Alguien me
hablo.
- - ¿Pensabas que Ganímedes se iba a escapar tan fácilmente
de las garras de Zeus? – Me pregunto Dan.
Me encanta muy exitante e indirectas entre los personajes.
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